Hasta hace unos años, la población acudía al podólogo cuando tenía algún tipo de problema en los pies. Actualmente hay más información en cuanto a prevención y salud pública, siendo los mismos profesionales de la salud (médicos, fisioterapeutas, enfermeros…) los que también remiten al podólogo cuando detectan algún problema dentro de su ámbito.
Es imprescindible visitar al podólogo siempre que se detecte una lesión en el pie, recordando que normalmente cuanto más se tarda en tratar el problema, peor pronostico tendrá.
Como regla general y en condiciones normales es recomendable una visita podológica al año, en caso de alguna patología, el podólogo recomendará la frecuencia de las visitas.

  • Lávese bien los pies cada día con un jabón o gel con un PH no superior al 5,5.
  • Secarse bien los pies después del baño, teniendo mucho cuidado sobretodo entre los dedos.
  • Cortar las uñas de forma correcta, sin meterse por las esquinas, no cortarlas excesivamente. Limarlas bien. A veces hay un tipo de uña que no se puede cortar recta, hay que ir con cuidado o que la corte el podólogo.
  • Si tiene la piel excesivamente reseca o con muchas durezas en los talones, y no se soluciona con la crema hidratante habitual, consulte a su podólogo para que le recomiende una crema a la concentración adecuada.
  • Cada persona debe utilizar sus propios utensilios para el cuidado y limpieza de sus pies.
  • Proteger los pies con fibras naturales como el algodón, la lana o el lino, adecuado a cada época del año
  • No lleve calzado estrecho ni con punta estrecha que le oprima los dedos. Los zapatos de piel y suela de cuero permiten una mejor transpiración del pie.
  • Cada zapato tiene su ocasión, es recomendable llevar el calzado adecuado para cada actividad que tenemos que hacer, no es recomendable ir a pasear o hacer caminatas con tacones.
  • Si tiene usted un exceso de sudoración en el pie, tenga en cuenta que favorece la aparición de infecciones, consulte a su podólogo para que le aconseje el producto más adecuado para esta causa y las recomendaciones a seguir.
  • No utilice callicidas ni otros productos abrasivos para el tratamiento de callosidades sin la indicación del podólogo, debe recordarse que los callos se producen por presión, roce y fricción con el calzado, por la forma de caminar o por la estructura del pie, por lo que si no se actúa ante la causa del callo éste volverá a reproducirse.
  • Evitar el sedentarismo es bueno para la circulación sanguínea de los pies, es recomendable hacer deporte.
  • Cualquier anomalía que detecten en sus pies debe ser consultada enseguida con su podólogo, así como cualquier alteración al caminar, cansancio excesivo, dolor o alguna sintomatología que no han tenido en otra ocasión.

Desde esta área también se realiza el control y prevención de pies de riesgo, como es el pie diabético, en el que tanto la afectación vascular (llegada insuficiente de sangre a los pies) como la neurológica (disminución de la sensibilidad en los pies) deben ser detectadas con la mayor prontitud, para instaurar un tratamiento que prevenga las graves lesiones que pueden desarrollarse en este tipo de pies.
Es por ello necesario realizar pruebas preventivas en todos los pacientes diabéticos al menos una vez al año, así como acudir a un centro podológico ante cualquier anomalía de los pies por pequeña que sea.